Hay partidos que se ganan con fútbol… y otros que se ganan con carácter. Lo de Mixco ante Cobán Imperial fue lo segundo. En cuestión de minutos, cuando todo parecía perdido, el conjunto chicharronero cambió el destino de la serie y terminó clasificando a semifinales del Torneo Clausura 2026.
Durante más de 85 minutos, el guion parecía claro: Cobán Imperial tenía la serie controlada. Había resistido, había manejado los tiempos y estaba a nada de sellar su pase. Mixco, aunque dominaba, no encontraba el gol que necesitaba para meterse de lleno en la eliminatoria.
Pero el fútbol tiene algo que ningún otro deporte puede igualar: su capacidad de cambiarlo todo en segundos. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en el cierre del partido.
Al minuto 89, Esteban García rompió el silencio. No solo fue un gol, fue un golpe emocional directo a Cobán. Un instante después, cuando aún no se terminaban de acomodar las piezas, llegó el segundo. Manuel Moreno, al 90, marcó el tanto que transformó la frustración en euforia y la eliminación en clasificación.
En dos jugadas, en dos minutos, Mixco pasó de estar fuera… a meterse en semifinales.
El empate en el global terminó favoreciendo a los chicharroneros por su mejor posición en la tabla, pero más allá de ese detalle reglamentario, lo que queda es la sensación de una clasificación construida desde la insistencia y la fe hasta el último segundo.
Cobán Imperial, por su parte, dejó escapar una serie que tenía bajo control. Resistió durante gran parte del partido, pero no logró sostener el resultado en el momento más importante, cuando el margen de error era cero.
Este partido no solo define una clasificación. Define un momento del torneo. Porque hay victorias… y hay mensajes. Y el de Mixco fue claro: no hay partido perdido hasta que suena el silbatazo final.






